La auditoría dura unos días. La gestión dura todo el año.
Hay organizaciones que empiezan a preparar la auditoría unas semanas antes de que llegue el auditor.
Y hay otras que simplemente continúan trabajando como siempre.
La diferencia no está en la auditoría.
Está en cómo se ha gestionado el sistema durante todo el año.
- Las evidencias no deberían buscarse. Deberían estar.
- Las acciones no deberían perseguirse. Deberían estar controladas.
- Los indicadores no deberían prepararse para la auditoría. Deberían formar parte de la toma de decisiones.
Cuando un sistema de gestión está realmente integrado en la organización, la auditoría deja de ser un momento de tensión para convertirse en una oportunidad de comprobar que todo funciona como estaba previsto.
Al final, una auditoría dura unos días.
Pero la gestión del sistema ocurre durante los otros trescientos sesenta y tantos.
Por eso creemos que el verdadero trabajo no consiste en preparar auditorías.
Consiste en mantener el sistema vivo cada día.



